MARTA MAS TORRENT

MARTA MAS TORRENT

Bio

Marta Mas Torrent nació en 1975 en Barcelona. Estudió en la escuela IPSI. Siempre tuvo claro que le gustaban más las ciencias, aunque también llegó a disfrutar analizando frases del latín. Dudando hasta el último momento sobre si debería estudiar física o química, acabó decantándose por esta última, aunque posteriormente su carrera científica la ha llevado a trabajar a menudo entre estas dos disciplinas. Así que se licenció en química por la Universidad de Barcelona el año 1998. Seguidamente empezó su doctorado en el campo interdisciplinar de ciencia de materiales en el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB), en particular trabajando en la preparación de materiales orgánicos con propiedades eléctricas.

Durante su tesis tuvo la ocasión de trabajar durante un año en Londres, en The Royal Institution. Entonces fue cuando agradeció el empeño que habían tenido siempre sus padres en que estudiara mucho inglés, porque en Londres además de aprender de propiedades eléctricas y magnéticas también conoció a su pareja.

Después de finalizar su doctorado en mayo del 2002, realizó una etapa postdoctoral en Delft (Holanda) en un grupo de física. Allí empezó a trabajar más en la aplicación de los materiales orgánicos a dispositivos electrónicos. A pesar del mal tiempo, la experiencia en Delft fue muy enriquecedora, tanto a nivel profesional como personal, pues estableció una gran amistad con muchos amigos de todo el mundo.

A finales del 2004 se reincorporó al ICMAB, primero como Ramón y Cajal y seguidamente como Científico Titular del CSIC. En el año 2012 se le concedió un proyecto ERC Starting Grant para poder desarrollar sus líneas de investigación. Es coautora de más de 130 artículos científicos y coinventora de varias patentes, pero su mejor producción han sido sin duda sus tres maravillosos hijos: Júlia, Pau i Laia.

Proyecto

Los dispositivos electrónicos basados en moléculas orgánicas están despertando un gran interés por su potencial en aplicaciones de bajo coste y para la fabricación de dispositivos flexibles y moldeables. Las moléculas se pueden sintetizar a gran escala, sus propiedades se pueden modular mediante síntesis química y además se pueden integrar en dispositivos a bajas temperaturas, hecho que las hace compatibles con sustratos poliméricos flexibles. El proyecto e-GAMES tiene como objetivo el desarrollo de dispositivos electrónicos orgánicos inteligentes, es decir, dispositivos que respondan a diferentes estímulos externos. Para conseguir este objetivo se utilizan dos plataformas diferentes:

  1. La funcionalización de superficies con una sola monocapa de moléculas electroactivas. Estas superficies híbridas permiten modular sus propiedades químicas, eléctricas, magnéticas y ópticas cuando se aplica un estímulo eléctrico; o viceversa, sus propiedades eléctricas se modifican cuando experimentan cambios químicos o físicos en su entorno. De este modo, se han conseguido preparar dispositivos de memoria, superficies que actúan como sensores de nanopartículas tóxicas de carbono o superficies sobre las cuales se puede controlar el movimiento del agua y se puede, por ejemplo, controlar el transporte de biomoléculas en un chip.
  2. Transistores orgánicos de efecto de campo. Estos dispositivos electrónicos funcionan como transductores eléctricos en sensores. De este modo, se ha trabajado en la fabricación y optimización de dispositivos utilizando métodos de impresión, que son procesos de bajo coste, compatibles con sustratos flexibles y además, se pueden escalar fácilmente. Los dispositivos optimizados se han aplicado como sensores de luz o radiación, sensores de presión y sensores químicos, como por ejemplo para la detección del ion mercurio en agua, altamente contaminante.

Bio

Marta Mas Torrent nació en 1975 en Barcelona. Estudió en la escuela IPSI. Siempre tuvo claro que le gustaban más las ciencias, aunque también llegó a disfrutar analizando frases del latín. Dudando hasta el último momento sobre si debería estudiar física o química, acabó decantándose por esta última, aunque posteriormente su carrera científica la ha llevado a trabajar a menudo entre estas dos disciplinas. Así que se licenció en química por la Universidad de Barcelona el año 1998. Seguidamente empezó su doctorado en el campo interdisciplinar de ciencia de materiales en el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB), en particular trabajando en la preparación de materiales orgánicos con propiedades eléctricas.

Durante su tesis tuvo la ocasión de trabajar durante un año en Londres, en The Royal Institution. Entonces fue cuando agradeció el empeño que habían tenido siempre sus padres en que estudiara mucho inglés, porque en Londres además de aprender de propiedades eléctricas y magnéticas también conoció a su pareja.

Después de finalizar su doctorado en mayo del 2002, realizó una etapa postdoctoral en Delft (Holanda) en un grupo de física. Allí empezó a trabajar más en la aplicación de los materiales orgánicos a dispositivos electrónicos. A pesar del mal tiempo, la experiencia en Delft fue muy enriquecedora, tanto a nivel profesional como personal, pues estableció una gran amistad con muchos amigos de todo el mundo.

A finales del 2004 se reincorporó al ICMAB, primero como Ramón y Cajal y seguidamente como Científico Titular del CSIC. En el año 2012 se le concedió un proyecto ERC Starting Grant para poder desarrollar sus líneas de investigación. Es coautora de más de 130 artículos científicos y coinventora de varias patentes, pero su mejor producción han sido sin duda sus tres maravillosos hijos: Júlia, Pau i Laia.

Proyecto

Los dispositivos electrónicos basados en moléculas orgánicas están despertando un gran interés por su potencial en aplicaciones de bajo coste y para la fabricación de dispositivos flexibles y moldeables. Las moléculas se pueden sintetizar a gran escala, sus propiedades se pueden modular mediante síntesis química y además se pueden integrar en dispositivos a bajas temperaturas, hecho que las hace compatibles con sustratos poliméricos flexibles. El proyecto e-GAMES tiene como objetivo el desarrollo de dispositivos electrónicos orgánicos inteligentes, es decir, dispositivos que respondan a diferentes estímulos externos. Para conseguir este objetivo se utilizan dos plataformas diferentes:

  1. La funcionalización de superficies con una sola monocapa de moléculas electroactivas. Estas superficies híbridas permiten modular sus propiedades químicas, eléctricas, magnéticas y ópticas cuando se aplica un estímulo eléctrico; o viceversa, sus propiedades eléctricas se modifican cuando experimentan cambios químicos o físicos en su entorno. De este modo, se han conseguido preparar dispositivos de memoria, superficies que actúan como sensores de nanopartículas tóxicas de carbono o superficies sobre las cuales se puede controlar el movimiento del agua y se puede, por ejemplo, controlar el transporte de biomoléculas en un chip.
  2. Transistores orgánicos de efecto de campo. Estos dispositivos electrónicos funcionan como transductores eléctricos en sensores. De este modo, se ha trabajado en la fabricación y optimización de dispositivos utilizando métodos de impresión, que son procesos de bajo coste, compatibles con sustratos flexibles y además, se pueden escalar fácilmente. Los dispositivos optimizados se han aplicado como sensores de luz o radiación, sensores de presión y sensores químicos, como por ejemplo para la detección del ion mercurio en agua, altamente contaminante.